Un nuevo estudio de WCS documenta una amenaza sin precedentes para las poblaciones de aves marinas de Alaska.

BRONX, NY | AGOSTO 12, 2026
Un oso polar pasa casi un día entero caminando por una remota isla del Ártico, aplastando y consumiendo huevos, y destruyendo casi por completo una colonia de nidos de aves marinas. Aunque este comportamiento ya se había reportado en otras partes del Ártico, hasta hace poco era prácticamente desconocido en Alaska. Hoy, según un nuevo estudio liderado por Wildlife Conservation Society (WCS) y Cooper Island Arctic Research, publicado en la revista Polar Research, estas escenas se están convirtiendo en una señal visible de cómo el cambio climático está desestabilizando uno de los ecosistemas que más rápido se calientan en el planeta.
A medida que desaparece el hielo marino durante el verano, los osos polares tienen cada vez menos acceso a las focas de las que han dependido durante milenios. Como consecuencia, un mayor número de osos permanece en tierra firme y recurre a las colonias de aves marinas como fuente de alimento. Basándose en uno de los registros continuos más extensos de monitoreo de aves marinas del Ártico, realizado en la isla Cooper, científicos de WCS y sus colaboradores documentaron un aumento significativo en la depredación de araos aliblancos (black guillemots) y eíderes comunes por parte de osos polares a lo largo de la costa ártica de Alaska.
En julio de 2024, los investigadores registraron uno de los ejemplos más claros de este cambio: un solo oso polar destruyó el 89 % de los nidos de una colonia de eíder común en la isla Spy en menos de un día. Se trata del primer evento de depredación de esta magnitud documentado en una colonia de aves marinas en Alaska. En la cercana isla Cooper, donde las aves marinas han sido monitoreadas desde 1975, la depredación por osos polares aumentó de forma marcada tras el retroceso récord del hielo marino ocurrido en 2007. Con el tiempo, los osos incluso aprendieron a abrir las cajas nido especialmente diseñadas para proteger a las aves.
"Durante décadas, estas islas barrera fueron lugares donde las aves marinas podían anidar con relativamente poca presión de grandes depredadores terrestres", señaló Kayla Shively, ecóloga de conservación del Programa Ártico Beringia de WCS y autora principal del estudio. "Lo que estamos observando ahora es que, a medida que los osos polares pasan más tiempo en tierra, esas relaciones están cambiando. Es otro recordatorio de que el cambio climático no afecta a una sola especie a la vez, sino que está transformando las interacciones entre especies en todo el Ártico."
Los investigadores también descubrieron que los osos están llegando antes durante la temporada de anidación, lo que incrementa la pérdida de huevos, polluelos y adultos reproductores, especialmente vulnerables porque se concentran en grandes cantidades en pequeñas islas. En la isla Cooper, la depredación por osos polares provocó un fracaso reproductivo total de la colonia de araos aliblancos durante 2024 y 2025.
Los araos aliblancos ya habían experimentado una disminución debido a que el calentamiento de los océanos redujo la disponibilidad del bacalao ártico, su principal presa. Los eíderes comunes, por su parte, enfrentan una presión creciente por las inundaciones y la erosión de las costas. Ahora, la depredación por osos polares se suma a esa lista de amenazas.
"Cuando un depredador tope como el oso polar cambia la forma y el lugar donde caza, nos está diciendo algo fundamental sobre el ecosistema", afirmó el Dr. Martin Robards, director regional del Programa Ártico Beringia de WCS y coautor del estudio. "No se trata de eventos aislados. Son señales visibles de que uno de los ecosistemas más intactos del mundo está siendo desestabilizado por la pérdida de hielo marino, con consecuencias que se propagan por las comunidades de vida silvestre de formas que apenas comenzamos a comprender."
El estudio destaca la importancia de la investigación de campo a largo plazo. Sin las décadas de observaciones realizadas por el Dr. George Divoky en la isla Cooper y el monitoreo continuo de las islas barrera de Alaska por parte de los equipos de WCS, estos cambios podrían haberse interpretado como incidentes aislados, en lugar de evidencias de una profunda transformación ecológica.
A medida que el Ártico continúa calentándose, los científicos esperan que estas nuevas interacciones entre depredadores y presas sean cada vez más frecuentes. Los cambios documentados en este estudio, y en otros realizados en distintas regiones del Ártico, no solo están alterando el destino de colonias de aves en lugares específicos. También revelan un "Nuevo Ártico", un sistema que se está reconfigurando conforme las especies se adaptan a un mundo con menos hielo. Esto recuerda que los efectos del cambio climático no solo se reflejan en la pérdida de especies, sino también en la transformación de las relaciones ecológicas que sostienen ecosistemas completos.
Sin embargo, incluso en esta etapa de la crisis climática, aún es posible tomar medidas que fortalezcan la resiliencia de las especies árticas, aumenten su capacidad de adaptación y, si el clima logra estabilizarse en las próximas generaciones, favorezcan su recuperación. Cumplir los objetivos de reducción de emisiones, proteger los hábitats que permanecen intactos y mantener investigaciones de largo plazo con un enfoque ecosistémico serán acciones esenciales para comprender las nuevas necesidades de las especies mientras se adaptan y para orientar su conservación en este Nuevo Ártico.
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