La peste porcina africana (PPA) se ha extendido rápidamente por Asia, provocando una mortalidad casi total en varias especies de cerdos silvestres endémicos que no habían estado expuestas al virus. Un nuevo estudio identifica ocho acciones prioritarias para evitar su extinción, entre ellas fortalecer la vigilancia temprana, ampliar los programas de reproducción en cautiverio y asegurar financiamiento de emergencia. Los científicos advierten que la pérdida de estas especies afectaría no solo a la biodiversidad, sino también a los ecosistemas, la seguridad alimentaria y las comunidades que dependen de ellas.

NUEVA YORK, EE.UU. | SEPTIEMBRE 15, 2026
En un estudio publicado en Nature Reviews Biodiversity, 31 científicos presentan la primera hoja de ruta integral para evitar que la peste porcina africana (PPA) lleve a la extinción a las 12 especies de cerdos silvestres endémicas de Asia. El estudio identifica ocho acciones prioritarias para que gobiernos y organizaciones de conservación protejan a uno de los grupos de mamíferos más amenazados de la región.
Desde que la PPA apareció en China a finales de 2018, el virus —que provoca una mortalidad extremadamente alta en cerdos domésticos y silvestres— se ha propagado por Asia y, en un plazo de dos años, llegó a todos los países de la región. Las pérdidas para la industria porcina han sido ampliamente documentadas y se estiman entre 130.000 y 192.000 millones de dólares. Sin embargo, sus efectos sobre la fauna silvestre, los ecosistemas y las comunidades locales han recibido mucha menos atención.
Asia es un centro único de diversidad de cerdos silvestres a escala mundial. Debido a que sus 12 especies endémicas no habían estado expuestas previamente al virus, la infección ha provocado una mortalidad cercana al 100 % allí donde se ha propagado. Las consecuencias van mucho más allá de estas especies endémicas: los cerdos silvestres, incluido el jabalí euroasiático, de distribución más amplia, dispersan semillas, remueven el suelo y constituyen una fuente fundamental de alimento para depredadores como tigres y leopardos. También desempeñan un papel importante en la seguridad alimentaria y las tradiciones culturales de numerosos pueblos indígenas y comunidades locales, como ocurre con el cerdo barbudo de Borneo. Por ello, los autores sostienen que la PPA ha dejado de ser únicamente un problema de sanidad animal y se ha convertido en una emergencia que también afecta a la conservación, los medios de vida y los sistemas alimentarios.
Las recientes reevaluaciones de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) muestran la rapidez con la que esta amenaza está aumentando: cinco de las 12 especies endémicas de cerdos silvestres de Asia están ahora clasificadas como En Peligro Crítico y otra como En Peligro. Las seis restantes todavía no han sido evaluadas formalmente, aunque los primeros indicios sugieren que su situación no es mejor.
“Los cerdos silvestres asiáticos están desapareciendo a un ritmo que pocas personas alcanzan a comprender, a pesar de que son fundamentales para el funcionamiento ecológico de gran parte de las selvas tropicales de la región”, señaló el Dr. Matthew Linkie, director técnico de WCS y líder del estudio. “No puedo pensar en otra amenaza que haya llevado a un grupo entero de mamíferos hacia la extinción con tanta rapidez. Proteger a estas especies no consiste simplemente en evitar extinciones; también significa salvaguardar los procesos ecológicos que sostienen los bosques, la fauna silvestre y las comunidades que dependen de ellos”.
La Dra. Eva Johanna Rode-White, presidenta del Grupo de Especialistas en Cerdos Silvestres de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN y coautora del estudio, señaló que la hoja de ruta ofrece a gobiernos y organizaciones de conservación una vía práctica para actuar antes de que se pierdan más especies.
“La infección por PPA ya ha sido confirmada, o existe una fuerte sospecha de su presencia, en al menos seis de las especies endémicas de cerdos silvestres de Asia”, afirmó Rode-White. “Sumada a las presiones existentes por la pérdida de hábitat y la cacería, la enfermedad podría llevar a varias especies más allá del punto de recuperación. Para muchas especies endémicas de las islas, la extinción en una sola generación es ahora una posibilidad real, lo que hace cada vez más urgentes la reproducción en cautiverio y otras medidas de conservación”.
El archipiélago indonesio se ha convertido en uno de los principales frentes de esta crisis. La PPA está afectando a las babirusas y a los cerdos verrugosos endémicos de Sulawesi, especies evolutivamente únicas que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Los machos de babirusa son conocidos por sus colmillos superiores, que se curvan hacia atrás y, en algunos casos, llegan a crecer en dirección a su propio cráneo, una característica que no se encuentra en ninguna otra especie de mamífero.
“Indonesia alberga algunas de las especies de cerdos silvestres más extraordinarias del mundo, muchas de las cuales existen únicamente en una isla”, señaló la Dra. Noviar Andayani, directora nacional de WCS Indonesia y coautora del estudio. “La rápida propagación de la PPA ha incrementado considerablemente la urgencia de proteger estas poblaciones mediante una colaboración estrecha y continua con el Gobierno, las comunidades locales y las organizaciones aliadas de conservación”.
Las ocho acciones prioritarias de la hoja de ruta abarcan la protección de las poblaciones silvestres, la conservación de las especies en cautiverio y la obtención del financiamiento y el respaldo de políticas públicas necesarios para ambas. Tres de ellas son especialmente urgentes: la vigilancia para la detección temprana, la ampliación de los programas de reproducción en cautiverio y el financiamiento de emergencia.
Una detección más rápida de los brotes puede ayudar a reducir la transmisión en los lugares donde interactúan cerdos domésticos y silvestres. La inteligencia artificial y la ciencia ciudadana también pueden aportar valiosas fuentes adicionales de vigilancia. La reproducción en cautiverio constituye una última línea de defensa fundamental, pero actualmente solo cinco de las 12 especies cuentan con poblaciones ex situ, y algunas son demasiado pequeñas para ofrecer seguridad a largo plazo. Para las especies que ya experimentan un marcado declive, la oportunidad de establecer poblaciones viables de respaldo se está reduciendo rápidamente.
Los autores enfatizan que ninguna intervención por sí sola resolverá la crisis. El éxito dependerá de la articulación entre la conservación de la fauna silvestre, la medicina veterinaria, la agricultura y las políticas públicas, mediante un enfoque de Una sola salud (One Health) que reconoce que la salud de las personas, los animales y los ecosistemas están estrechamente interconectadas.
“La peste porcina africana demuestra cómo las enfermedades infecciosas pueden amenazar simultáneamente la biodiversidad, la seguridad alimentaria y los medios de vida”, señaló el Dr. Chris Walzer, director ejecutivo de Salud de WCS y coautor del estudio. “Prevenir los brotes de enfermedades en la fauna silvestre antes de que se agraven también es una de nuestras mejores defensas frente a la próxima pandemia; y, sin una acción coordinada, estos brotes seguirán ocurriendo”.
Implementar esta hoja de ruta requerirá una inversión sostenida durante los próximos cinco años. Los autores señalan que esta suma sería varios órdenes de magnitud menor que las pérdidas sufridas por la propia industria porcina, mientras que los costos de una extinción serían irreversibles desde el punto de vista ecológico, cultural y económico.
La hoja de ruta se basa en una resolución de la UICN, adoptada por unanimidad el año pasado, que hace un llamado a tomar medidas urgentes frente a la crisis de los cerdos silvestres asiáticos. WCS y sus aliados ya están trabajando para ponerla en práctica, entre otras acciones, mediante un Desafío de Innovación que busca incorporar nuevas tecnologías y aliados a estos esfuerzos, así como a través de la inclusión de este tema en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad de octubre (CBD COP17), que se celebrará en Ereván, Armenia.
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