El comercio mundial de mascotas amenaza a la fauna silvestre en los países de origen y puede propagar patógenos y especies invasoras por todo el mundo.
Lee el artículo de opinión en Nature

NUEVA YORK, EE.UU. | SEPTIEMBRE 14, 2026
Un grupo de ocho expertos internacionales, que escriben en la revista Nature, hace un llamado a los gobiernos para cerrar los vacíos legales que permiten que el creciente comercio mundial de reptiles y anfibios amenace a las poblaciones silvestres, facilite el tráfico de fauna y aumente los riesgos asociados a patógenos y especies invasoras.
Los autores del artículo de opinión, titulado “Cerrar los vacíos legales en el comercio mundial de mascotas”, sostienen que las regulaciones nacionales e internacionales actuales son, en gran medida, reactivas: con frecuencia, las especies pueden comercializarse libremente hasta que se acumula evidencia de los daños que ocasionan. Las diferencias entre las legislaciones nacionales también pueden permitir que animales obtenidos ilegalmente o de manera insostenible en un país ingresen a mercados legales en otros lugares.
El alcance de la amenaza para reptiles y anfibios
La escala y las consecuencias de este comercio son considerables. Se estima que el comercio de reptiles por sí solo tiene un valor de USD 2.500 millones, mientras que cada año se importan millones de reptiles y anfibios a Norteamérica y Europa. Más de la mitad de los reptiles y el 40 % de los anfibios comercializados como mascotas y para otros fines son extraídos directamente de la naturaleza.
En Madagascar, la tortuga angonoka o tortuga de caparazón de arado (Astrochelys yniphora), una de las tortugas más amenazadas del mundo, se encuentra en peligro principalmente debido a la caza furtiva destinada al comercio de mascotas.
Los vacíos legales fomentan el comercio insostenible
“Durante décadas, el creciente comercio legal e ilegal de reptiles y anfibios, que resulta insostenible, ha demostrado que un vacío en la legislación para estos animales en cualquier lugar es un vacío en la legislación en todas partes”, señaló Susan Lieberman, vicepresidenta de Política Internacional de Wildlife Conservation Society (WCS) y coautora del artículo.
“Una especie protegida en su país de origen no debería convertirse en una mercancía legal simplemente porque cruza una frontera. Los responsables de la toma de decisiones a nivel mundial deben aprovechar esta oportunidad para cerrar estos vacíos legales, construir un futuro que combata el crimen y la sobreexplotación, y garantizar que este comercio destructivo no cause daños inconmensurables a la fauna silvestre y los ecosistemas”.
Los reptiles y anfibios reciben menos atención y financiamiento para su conservación que las aves y los mamíferos, y pueden ser especialmente vulnerables al comercio de mascotas. Estos animales pueden ocultarse fácilmente en paquetes, las especies raras pueden alcanzar precios de miles de dólares y puede resultar difícil distinguir a los ejemplares obtenidos ilegalmente de aquellos comercializados legalmente.
La CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) cubre únicamente al 9,5 % de las especies de reptiles y al 4,2 % de las especies de anfibios, y el proceso para incluir nuevas especies puede ser lento.
“Una cantidad alarmante de reptiles y anfibios está amenazada de extinción en todo el mundo actualmente, en gran medida debido al comercio de mascotas”, afirmó Neil M. Vora, director ejecutivo de Preventing Pandemics at the Source y autor principal del artículo.
“Los vacíos legales a nivel nacional e internacional hacen que reptiles y anfibios sean extraídos habitualmente de sus hábitats naturales y vendidos en el extranjero. Esto genera problemas tanto en los países de origen como en los países de destino, ya que estos animales pueden convertirse en especies invasoras y transportar agentes patógenos. Además, con frecuencia son sometidos a condiciones de manejo que vulneran incluso los estándares básicos de bienestar animal. Sin embargo, existen soluciones de política pública para abordar este vacío y deben implementarse con urgencia”.
Riesgo de enfermedades en los países de destino
Los impactos también pueden llegar a los países importadores. El hongo quítrido de las salamandras (Batrachochytrium salamandrivorans) provocó una mortandad masiva de salamandras de fuego nativas (Salamandra salamandra) en Europa occidental después de su introducción a través del comercio de mascotas.
En Estados Unidos, las pitones birmanas invasoras (Python bivittatus) han sido asociadas con disminuciones en las poblaciones de linces, mapaches y zarigüeyas.
“El comercio mundial de mascotas crea vías para que los patógenos se desplacen entre especies, ecosistemas y continentes”, señaló Chris Walzer, director ejecutivo de Salud de WCS y coautor del artículo.
“La seguridad sanitaria mundial implica prevenir estos riesgos desde su origen, en lugar de esperar a que un patógeno se transmita a una nueva especie o se establezca en un nuevo lugar. Normas más estrictas que garanticen que el comercio de fauna silvestre sea legal, sostenible y seguro no solo representan una buena política de conservación; también son una inversión esencial en prevención”.
Frenar el flujo del comercio mediante ciencia, políticas públicas y aplicación de la ley
Los autores hacen un llamado a los países de origen para que implementen protecciones basadas en evidencia científica para la fauna silvestre nativa. Asimismo, piden a los países de destino prohibir la importación, venta, tenencia y reexportación de animales obtenidos en contravención de las leyes del país de origen, incluso cuando las especies no estén incluidas en la CITES.
La Ley Lacey de Estados Unidos constituye un modelo que podría aplicarse en este sentido.
Los autores también instan a los países importadores a considerar las denominadas “listas positivas”, que limitarían las importaciones únicamente a especies cuya procedencia legal y sostenible pueda demostrarse, que representen riesgos mínimos como especies invasoras o transmisoras de patógenos y que puedan mantenerse bajo condiciones adecuadas de bienestar animal.
El artículo destaca además una oportunidad inmediata para la acción internacional. En octubre, los 194 Estados Parte de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (UNTOC) considerarán fortalecer la respuesta frente al tráfico de fauna silvestre, incluida la posibilidad de establecer un protocolo específico sobre delitos que afectan al medio ambiente.
Los autores respaldan la creación de este protocolo, con el objetivo de contribuir a armonizar las legislaciones contra el tráfico de fauna silvestre y fortalecer la cooperación internacional.
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