Una investigación revela que redes criminales organizadas están apuntando cada vez más al leon (Panthera leo) para el comercio ilegal de huesos, garras, pieles y dientes.

NEW YORK, EE.UU. | ENERO 21, 2025.
Un nuevo estudio publicado en Conservation Letters, advierte que la caza furtiva dirigida de leones africanos para el tráfico de partes de sus cuerpos está aumentando rápidamente y podría representar una amenaza existencial para la especie si no se toman medidas urgentes. La investigación documenta un comercio creciente y organizado de huesos, garras, dientes y pieles de león, impulsado por la demanda en mercados africanos y asiáticos, y hace un llamado a una acción urgente y coordinada entre gobiernos, organizaciones de conservación y comunidades.
En el pasado, los leones africanos se contaban por cientos de miles; hoy ocupan apenas alrededor del seis por ciento de su rango histórico, con aproximadamente 23.000 individuos restantes. Si bien la pérdida de hábitat, la disminución de presas y el conflicto entre humanos y leones han impulsado durante décadas su declive, los autores subrayan que una amenaza más reciente y poco comprendida —la caza furtiva dirigida para obtener partes del cuerpo— está agravando estas presiones.

“Estamos observando tanto un aumento de asesinatos organizados y deliberados de leones para el comercio ilegal, como la extracción oportunista de partes de leones que murieron por otras causas”, señaló Peter Lindsey, director del Lion Recovery Fund de Wildlife Conservation Network y autor principal del estudio. “Los cazadores furtivos están utilizando cada vez más cebos envenenados y trampas que pueden acabar con manadas enteras en un solo incidente, empujando a poblaciones ya vulnerables aún más cerca del colapso. Además, el uso de venenos amenaza a una amplia gama de otros carnívoros y especies carroñeras”.
El estudio documenta que los leones están siendo atraídos deliberadamente con cadáveres envenenados —incluidas jirafas utilizadas como cebo—, una táctica que puede matar manadas completas en un solo evento y que además devasta a buitres y otros carroñeros. Incautaciones recientes incluyen 17 cráneos de león en Zambia, más de 300 kilogramos de partes de león interceptados en Mozambique, así como otros incidentes en Botsuana, Zimbabue, Uganda y Sudáfrica.
“En Uganda y en toda África Oriental, los leones son pilares tanto de los ecosistemas como de los medios de vida comunitarios, y sin embargo ahora están siendo arrastrados a redes sofisticadas de comercio ilegal”, afirmó Simon Nampindo, director de país de WCS Uganda. “Si no fortalecemos la protección en el terreno y no trabajamos en una alianza genuina con las comunidades, esta crisis se acelerará más allá de nuestra capacidad de control”.

Andrew Loveridge, director del Programa de Leones de Panthera, Añadió: “Lo que deja claro esta investigación es que la caza furtiva de leones ya no es un problema localizado. Aunque muchas de las matanzas ocurren en el sur y el este de África, la fuerte demanda en mercados de África Occidental —incluido Senegal— está ayudando a alimentar redes de tráfico transfronterizo que ejercen una presión creciente sobre las poblaciones de leones en todo el continente”.
Los investigadores encontraron que el comercio ilegal está impulsado por una compleja combinación de demandas culturales, espirituales y comerciales. Las partes de león se utilizan en sistemas de creencias tradicionales en al menos 37 países africanos y también se trafican hacia el sudeste asiático, donde en ocasiones se sustituyen por partes de tigre en productos medicinales. Redes criminales organizadas vinculan cada vez más el tráfico de leones con el contrabando de marfil, cuerno de rinoceronte y escamas de pangolín.

“Este es un artículo muy importante”, señaló Luke Hunter, director ejecutivo del programa de Grandes Felinos de WCS y asesor técnico principal del Lion Recovery Fund. “Demuestra claramente que la caza furtiva impulsada por el comercio se está convirtiendo en una amenaza definitoria para el futuro de los leones de África. Gobiernos, donantes y organizaciones de conservación deben actuar juntos ahora —tal como lo han hecho para salvar al tigre salvaje de la caza furtiva— o arriesgarse a perder al gran felino africano. No podemos permitir que el león se convierta en el nuevo tigre”.
Los autores identifican seis áreas prioritarias de acción:
- fortalecer la protección y el monitoreo de los leones in situ;
- involucrar a las comunidades como aliadas en la conservación;
- mejorar la comprensión de las redes de comercio ilegal;
- interrumpir las rutas de tráfico mediante acciones de control basadas en inteligencia;
- fortalecer los sistemas legales y judiciales;
- y reducir la demanda de partes de león a través de campañas de cambio de comportamiento culturalmente informadas.

WCS ya está impulsando muchas de estas estrategias a través de sus programas en África, incluyendo la mitigación comunitaria del conflicto humano-fauna, el monitoreo focalizado de leones utilizando ciencia de vanguardia y el fortalecimiento de modelos de gestión de áreas protegidas para responder mejor y disuadir la caza furtiva organizada de leones.
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