A finales de febrero, estudiantes y docentes de comunidades Kichwa del río Napo fortalecieron sus capacidades en monitoreo fisicoquímico y biológico del agua mediante talleres prácticos que consolidan su formación científica y su vínculo con el territorio. Este proceso, impulsado por el Programa Paisaje Yasuní, promueve la ciencia comunitaria, la educación ambiental y el liderazgo juvenil a través del uso de herramientas que permiten sostener el monitoreo y generar nuevas investigaciones locales.

QUITO, ECUADOR | MARZO 02, 2026
El proceso de ciencia comunitaria desarrollado con niñas, niños y jóvenes de las comunidades de Sani Isla y El Pilchi avanza hacia una nueva etapa. Tras la elaboración y socialización de sus primeras revistas comunitarias —centradas en la cacería y el consumo de carne silvestre—, los estudiantes continúan su formación como investigadores de su propio entorno, ahora enfocados en el monitoreo de la calidad del agua.

Revistas comunitarias: un punto de partida participativo
En 2025, estudiantes trabajaron junto a docentes, familias y equipos técnicos para identificar temas de investigación, aplicar el método científico y registrar información sobre cacería. Este proceso dio lugar a revistas comunitarias elaboradas por los propios jóvenes, diseñadas para circular en hogares, escuelas y espacios comunitarios.
Como resultado, se fortalecieron herramientas de monitoreo como la ficha de registro de cacería, que fue adaptada de manera participativa a una versión bilingüe (español–kichwa), acorde a los contextos culturales y lingüísticos locales. La socialización de estos materiales en las comunidades generó reconocimiento por parte de autoridades locales y motivó la continuidad del proceso investigativo.
Monitoreo de agua: aprendizaje práctico y nuevos desafíos
Como parte de esta continuidad, ATUK, WCS y UNESCO desarrollaron talleres de monitoreo de calidad de agua los días 25 y 26 de febrero de 2026, con la participación de 34 estudiantes y docentes de las comunas Pilchi y Sani Isla.

En la comuna El Pilchi, el taller se realizó en la Unidad Educativa a Distancia “Yachana Inti”, extensión Pompeya, con la participación de 10 estudiantes y 4 docentes. A pesar de las limitaciones de infraestructura, se evidenció una mejora en los conocimientos: el porcentaje de participantes que respondió correctamente al menos dos preguntas pasó del 39% al 57%.

En Sani Isla, en la Unidad Educativa “Lorenzo Garaicoa”, participaron 18 estudiantes de entre 11 y 16 años, junto a dos docentes. Aunque el tiempo de evaluación fue limitado por factores externos, se registró un incremento en los conocimientos, pasando del 33% al 38% de respuestas correctas.

Los talleres combinaron contenidos teóricos con ejercicios prácticos, trabajo en equipos de monitoreo y la elaboración de planes comunitarios. Como parte del proceso, los participantes recibieron un “bolso de ciencia comunitaria”, junto con materiales educativos y equipos que permitirán desarrollar campañas de monitoreo durante al menos un año. La participación reflejó un enfoque intergeneracional y una fuerte presencia de jóvenes indígenas, elementos clave para garantizar la continuidad y pertinencia cultural del proceso.

Las siguientes etapas incluyen la formulación de nuevas preguntas de investigación, la elaboración de diarios de naturaleza y el fortalecimiento en el uso de equipos de medición. Este proceso no solo refuerza la educación ambiental, sino que también promueve el pensamiento crítico, la curiosidad científica y el vínculo con el territorio.

Todo este trabajo en territorio es posible gracias a la alianza estratégica entre Wildlife Conservation Society (WCS), el Legacy Landscape Fund (LLF) y la Fundación Gordon and Betty Moore a través del Programa Paisaje Yasuní, en colaboración con UNESCO y ATUK.
________________
Contacto de prensa:
Mayra Romero, mromero@wcs.org
#JuntosPorLaVidaSilvestre 💚💙
]